Dirección musical
La dirección musical es el liderazgo de la vertiente musical de una producción, que define la interpretación, el tempo y el sonido global, y se asegura de que cada aportación musical responda a una única visión coherente.[1] El director musical comunica la intención a compositores, arreglistas e intérpretes, y actúa como punto de decisión cuando hay que conciliar las prioridades musicales con las de producción.
En la práctica, el rol abarca la planificación, los ensayos y la propia grabación o interpretación, y a menudo incluye dirigir o marcar entradas a los músicos, aprobar arreglos y dar forma al equilibrio y la dinámica. En los proyectos de pantalla y escenario, el director musical trabaja en estrecha colaboración con directores y montadores para que la música se ajuste al ritmo, a los diálogos y al arco emocional de la obra.[2]